El Autor

Pastor Correa Prats nace el 13 de septiembre de 1924 en Santiago de Chile. Sin embargo, su niñez transcurre en un lugar rural y esa época marca con mucha fuerza su personalidad y modo de ser.

Se titula de arquitecto en 1952 en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, luego se especializa en urbanismo y ejerce la docencia y la consultoría en esa materia.

Se autodefine como un urbanista rural -lo cual no deja de ser una paradoja- y esto lo encamina hacia el tema del paisajismo, manteniendo su pasión por el mundo vegetal, iniciada a temprana edad.

Ha publicado artículos de prensa y trabajos de investigación en revistas, tanto especializadas como magazinescas, particularmente en la Revista C.A. del Colegio de Arquitectos de Chile, del que llegó a ser su Vicepresidente Nacional, Revista AUCA, y la Revista de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile.

Palabras previas

Siempre tuve un especial interés por la palma chilena, por razones de tipo muy personal y familiar. Nos habíamos criado junto a unos maravillosos ejemplares, plantados por algún antepasado; recolectábamos sus sabrosos coquitos y los consumíamos hasta quedar hartos. Así se produjo una particular relación con esta especie, la que ha perdurado hasta hoy. En el cerro contiguo a nuestra casa de veraneo, que es área verde pública y que personalmente he forestado, planté un grupo que algún día mis nietos podrán disfrutar.

Por otra parte, desde muy temprano se manifestó en mí el interés por el mundo natural. Recuerdo haber tenido a los cinco años mis primeras plantas en tarros de cocoa y ahora mantengo personalmente mis escondrijos verdes a los que dedico gran parte de mi tiempo libre. En ellos siembro, planto, riego, investigo, doy y recibo amor; descanso, departo, pienso y converso con los pájaros. Son mi templo y mi manera de sentir a Dios.

Mis aficiones se encaminaron pronto por la flora de Chile y en algún momento se produjo el reencuentro con esta reina tan especial, que destaca sus interesantes atributos entre sus parientas, las palmáceas: la palma chilena, de la que Alone escribía: "Esa altanera aristocracia natural de las palmas centenarias, la mamagrande de nuestra naturaleza", añorando la oda a la palma chilena, nunca escrita por Neruda.

La condición de arquitecto, urbanista y paisajista me llevó por ciudades y caminos de Chile y en relación con ello he realizado trabajos de asesoría, investigación y docencia, todo lo cual me permitió acceder a los más variados lugares del país, recorrerlos y estudiarlos.

Inicialmente memorizaba mis observaciones. En algún lugar descubría un ejemplar, una agrupación, un vivero, un parque, un bosque nativo... tomaba fotos, preparaba una pequeña ficha, escuchaba y anotaba datos de localizaciones interesantes.

Luego me sentí empujado a tomar más en serio aquello que había partido como un juego, tal cual suelen nacer grandes amores. Consulté bibliografía, me contacté con conocedores, recurrí a los inventarios conocidos. Abrí un archivo con el material recopilado y ya no abandoné mi cámara fotográfica; capté los paisajes y completé mis anotaciones. Finalmente, todo este material se fue juntando, como por arte mágico, y pasó a tener algún valor, al menos para mí. Hice excursiones programadas ex profeso, manejé miles de kilómetros tras los bosques relictos, entre La Serena y Talca. Volé y cabalgué para llegar a los lugares más apartados y de difícil acceso. Polvorientas y solitarias sendas cordilleranas de la costa, me vieron pasar.

Los parques urbanos y rurales, que tenían una relación más próxima con mi labor habitual y sobre los cuales poseía con anterioridad alguna información, resultaron menos esquivos. En este caso, mi afán consistió en completar, destacar y seleccionar algunos ejemplos relevantes recogidos durante mis constantes idas y venidas profesionales y no pocos recorridos intencionalmente organizados.

Fueron más de diez años de interrumpida, aunque siempre presente, dedicación, entre 1985 y 1998. En ocasiones me acompañó alguien; muchas veces viajé solo. No siempre tuve éxito. Traté de recorrer todos aquellos lugares que podrían tener algún interés para el tema y en la medida en que avanzaba, iba enriqueciendo mis vivencias. Mucha gente colaboró conmigo y se fueron juntando más y más ingredientes, que incorporaba con avidez.

No he pretendido escribir un documento científico. Creo que más se trata de un texto de divulgación, bien documentado, con una importante componente poética y que puede estar al alcance de todos.

Me encantaría verlo en las bibliotecas escolares, pero también en las embajadas de nuestro país; en las aulas universitarias y en manos de quienes lo sepan apreciar, cuidar y usar. Estoy consciente de que resta mucho por hacer y que pueden haberse deslizado errores, omisiones y opiniones discutibles. Agradezco anticipadamente las críticas e informaciones complementarias que pudieran incrementar mis conocimientos u otra investigación que alguien quisiera emprender más adelante sobre el tema.

Después de haber intentado por diversos medios la publicación de este estudio, tuve la fortuna de conseguir el entusiasta apoyo de la "Fundación para la Recuperación y Fomento de la Palma chilena", que ha logrado conseguir el financiamiento para la impresión de esta obra.

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